Casa nueva para las plantas

El trasplante de nuestras plantas a una maceta más hermosa o adecuada causa un impacto directo a la salud, tanto de ellas, como de nosotros.

En la jardinoterapía, el trasplante nos relaja, ya que “chineamos” a nuestras plantas y sabemos que van a crecer más fuertes y se verán mejor. Sin embargo, cambiar de ambiente, recibir otra luz y descubrir raíces no siempre es lo más cómodo.  Por esta razón, hay que tener en cuenta ciertos elementos para una adaptación resiliente.

  1. Conocer la planta:  el tamaño y la profundidad de la raíz, la altura que puede alcanzar, si es arbustiva o erecta, el riego que requiere, la luz que disfruta, el suelo que le gusta. Hay muchísima diversidad entre plantas.
  2. Reconocer la necesidad de trasplante:  La exposición de las raíces, la deformación de la maceta, el volcamiento involuntario y falta de proporción entre la planta el macetero son indicadores claves para trasplantar.
  3. Tipo de sustrato:  Para plantas tolerantes a sequía, suelos arenosos con elementos de distintos tamaños y para las amantes de humedad, suelos arcillosos y ricos en materia orgánica. Por esto es importante conocer la planta.
  4. Tiempo de trasplantar:  Si recién compramos la planta, es mejor esperar para que se acostumbre y se adapte al clima de nuestra casa.  Después de una semana ya puede trasplantar.  Si la planta esta floreando, es mejor esperar porque el estrés detendrá o retrasará la floración.  Hacerlo cuando la intensidad del sol sea baja y en días frescos.
  5. El lugar de trasplante:  Para hacer el trasplante en el suelo del jardín hay que verificar la profundidad, la luz, el suelo.  En maceta es vital conocer los tipos que hay y así encontrar la que más se adecúa a las necesidades de nuestra planta.
  6. Revisión de raíces:  Aprovechando que descubrimos las raíces, es importante revisarlas, hay muchos hongos de suelo o daños en las raíces que perjudican a las plantas. Se revisa la humedad de las raíces (se recomienda que estén humedad antes del trasplante), eliminamos el suelo muy compacto o desenredamos las raíces para que crezcan con mayor libertad en el nuevo suelo.

Con estos cuidados podemos darles una casa nueva a nuestras plantas, sabiendo que tendrán un proceso y desarrollo llevadero y adaptativo para expandirse y crecer, generando esa satisfacción natural hacia nosotras.

Artículo escrito por la agrónoma Ximena Vargas, experta en jardinería de Sol Naciente

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