La típica pregunta que todos nos hacemos en estas épocas navideñas: ¿y qué le regalo? Por experiencias propias sabemos que siembre hay regalos que no usamos, no nos queda, no nos gusta o simplemente no nos hacen falta.

Los regalos que más aprovechamos son detalles con amor y valor agregado por la misma persona que los da. Esos regalos que, aunque sean pequeños o grandes igualmente los cuidamos y los estimamos.

Para este año, donde hemos tenido que adaptarnos a cambios y salir adelante a pesar de las condiciones externas es ideal un regalo que nos recuerde lo bonito de la vida y nos conecte con lo esencial. Una muy buena opción son las suculentas.

Ellas se adaptaron para sobrevivir largos periodos de sequía, aprovechando al máximo los recursos para mantenerse vivas. En su cuerpo almacenan grandes cantidades de agua y jugo, generando y atrayendo la abundancia y la prosperidad.

Las suculentas a pesar de tener bajo mantenimiento, recuerdan la capacidad de resiliencia que podemos tener ante situaciones adversas. Su belleza natural nos enseña que a pesar de las limitaciones siempre hay que tener buena cara.

Según el feng shui, este grupo de plantas favorece la armonía, equilibrando las energías y el ánimo de las personas que las cuidan, reduciendo dolencias y enfermedades.   Son un elemento hermoso que se puede personalizar fácilmente con macetas seleccionadas especiales para nuestros familiares y amigos.

Las suculentas son un regalo navideño que pueden durar años con nosotros. A través de ellas regalamos armonía y calidad de vida a todos los seres queridos con los que compartimos en estas fechas.

Autora:  Ximena Vargas, especialista en jardinería de Sol Naciente

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